Abducciones icónicas — El caso de Betty y Barney Hill y el nacimiento de los «Grises»

Abducciones icónicas — El caso de Betty y Barney Hill y el nacimiento de los «Grises»

En 1961, un matrimonio interracial de New Hampshire vivió dos horas de "tiempo perdido" en una carretera oscura. Reconstruimos el expediente que definió para siempre el aspecto de los alienígenas grises y los traumas de los secuestros extraterrestres.

Antes de la noche del 19 de septiembre de 1961, la idea de los extraterrestres en la cultura popular estaba dominada por los «pequeños hombres verdes» o monstruos con tentáculos sacados de las revistas de ciencia ficción de bajo presupuesto. Todo eso cambió radicalmente con Betty y Barney Hill, un respetado matrimonio de Portsmouth, New Hampshire (él trabajaba en el servicio postal y ella era trabajadora social). Su experiencia no solo inauguró el subgénero de las abducciones en la ufología, sino que entregó el plano arquitectónico de cómo funciona un secuestro alienígena en el inconsciente colectivo.

La pareja conducía de regreso a casa tras unas vacaciones en las Cataratas del Niágara por la desolada Ruta 3. Pasada la medianoche, en las Montañas Blancas, Betty divisó un punto luminoso en el cielo que se movía de forma errática. Barney, pensando que era un avión comercial, detuvo el auto y bajó con unos binoculares. Lo que vio lo dejó helado: una enorme nave con forma de disco achatado flotaba a baja altura. A través de las ventanas del artefacto, Barney logró distinguir a un grupo de figuras humanoides de traje oscuro que lo miraban fijamente. Preso del pánico, volvió al auto, aceleró a fondo y, tras escuchar una serie de extraños zumbidos y vibraciones en el maletero, la pareja experimentó una extraña somnolencia. Al «despertar» de ese trance, ya estaban a varios kilómetros de distancia, pero había un problema físico insólito: les faltaban dos horas de sus vidas que no lograban recordar, sus ropas estaban rotas o manchadas, y los zapatos de Barney estaban inexplicablemente raspados.

El verdadero horror emergió meses después a través de pesadillas recurrentes y cuadros de ansiedad severos, lo que llevó a los Hill a atenderse con el prestigioso neurólogo y psiquiatra Dr. Benjamin Simon. Bajo sesiones de hipnosis regresiva profunda —grabadas en audio—, ambos reconstruyeron de forma separada la misma historia espeluznante: la nave había bloqueado su auto, los seres los subieron a bordo y los sometieron a exámenes médicos invasivos en camillas separadas. Betty detalló cómo le enterraron una aguja larga en el ombligo (una supuesta prueba de embarazo rudimentaria para la época), mientras que a Barney le extrajeron muestras de piel y fluidos. Lo más fascinante fue el diseño de los captores: seres de baja estatura, piel grisácea, cabezas calvas y enormes ojos oscuros y rasgados que se envolvían hacia los lados de la cara. Habían nacido los «Grises».

Durante la hipnosis, Betty también recordó que el líder de la nave le mostró un holograma tridimensional con un mapa estelar de rutas comerciales. Años más tarde, una astrónoma aficionada llamada Marjorie Fish analizó los bocetos dibujados por Betty y determinó que el mapa coincidía perfectamente con el sistema estelar binario Zeta Reticuli, ubicado a unos 39 años luz de la Tierra. Aunque la comunidad científica desacreditó la regresión hipnótica argumentando que la memoria de los Hill estaba severamente influenciada por capítulos recientes de series de televisión de misterio (como The Outer Limits), el caso de los Hill quedó grabado como el molde original del trauma ufológico.