A principios de la década de 1950, la psicosis por los ovnis en Estados Unidos estaba en su punto más álgido. Los cielos del país se habían llenado de reportes de luces extrañas, al nivel de que en julio de 1952, una oleada de objetos no identificados sobrevoló de forma sistemática el espacio aéreo restringido de la mismísima Casa Blanca y el Pentágono en Washington D.C., obligando a los aviones caza a despegar en misiones de interceptación inútiles. Ante el temor de que la histeria masiva saturara las líneas de comunicación militar y fuera aprovechada por la Unión Soviética para lanzar un ataque sorpresa, el gobierno ordenó la creación del Proyecto Libro Azul (Project Blue Book).
Con base en la Base de la Fuerza Aérea de Wright-Patterson en Ohio, el Libro Azul fue el tercer y más longevo estudio oficial del ejército sobre ovnis (precedido por los proyectos Sign y Grudge). Su objetivo era doble: primero, determinar si los ovnis representaban una amenaza real para la seguridad nacional de Estados Unidos y, segundo, analizar científicamente todos los datos recopilados de avistamientos para darles una explicación lógica. Para lograrlo, contaron con la asesoría del astrónomo J. Allen Hynek, quien inicialmente fue contratado como un escéptico radical para desenmascarar fraudes, pero que terminaría convirtiéndose en el padre de la ufología moderna tras quedar impresionado por los datos.
Durante sus 17 años de operación oficial, el Proyecto Libro Azul examinó un total de 12.618 reportes. La gran mayoría de los casos (más del 90%) fueron clasificados con éxito como fenómenos naturales mal interpretados: nubes lenticulares, espejismos, el planeta Venus brillando con fuerza, globos meteorológicos o prototipos de aviones espía militares ultra secretos como el U-2 o el SR-71 Blackbird. Sin embargo, cuando el proyecto fue cancelado formalmente en diciembre de 1969 tras las conclusiones del polémico Informe Condon, quedaron exactamente 701 casos clasificados oficialmente como «No Identificados». Expedientes donde pilotos comerciales, militares de alto rango y radares confirmaron de forma simultánea objetos que realizaban maniobras físicas imposibles para la tecnología humana.
El legado del Libro Azul es complejo. Mientras que los críticos y ufólogos de la época denunciaron que el proyecto funcionaba en realidad como una gigantesca campaña de desinformación y lavado de imagen para ridiculizar a los testigos y tapar la verdad, el Dr. J. Allen Hynek se desmarcó del escepticismo militar. Tras el cierre de los archivos, Hynek fundó el Centro de Estudios Ovni (CUFOS) y creó la famosa escala de clasificación que inspiraría el cine de Steven Spielberg: los «Encuentros Cercanos» del primer, segundo y tercer tipo. El Libro Azul demostró que el Pentágono se tomó las luces del cielo lo suficientemente en serio como para llenar miles de carpetas confidenciales que hoy en día son de acceso público.