Heaven’s Gate (La Puerta del Cielo) — El cometa, los ovnis y el suicidio en zapatillas Nike

Heaven’s Gate (La Puerta del Cielo) — El cometa, los ovnis y el suicidio en zapatillas Nike

Creían que el cuerpo humano era solo un "vehículo" desechable y que una nave espacial los esperaba detrás de un cometa. La surrealista historia de los pioneros del diseño web que ejecutaron el mayor suicidio colectivo en territorio estadounidense.

Si hay una secta que parece sacada del guion de una película de ciencia ficción de los 90, es Heaven’s Gate. Liderada por Marshall Applewhite (un exprofesor de música apodado «Do») y Bonnie Nettles (una enfermera psiquiátrica apodada «Ti»), este culto mezclaba pasajes del Nuevo Testamento con ufología pura y dura. Do y Ti se conocieron en los años 70 y se convencieron a sí mismos de que eran los «dos testigos» del Libro del Apocalipsis, pero en versión alienígena. Enseñaban que la Tierra iba a ser «reciclada» y que la única forma de salvarse era abandonar el «vehículo» (su forma de llamarle al cuerpo físico) para que sus almas abordaran una nave extraterrestre que los llevaría al Nivel Evolutivo Superior.

Lo que hace a Heaven’s Gate tan particular es su estética y su forma de financiarse. En los años 90, los miembros del culto se establecieron en una enorme mansión arrendada en Rancho Santa Fe, un exclusivo barrio de San Diego, California. Para costear su estilo de vida aislado, fundaron Higher Source, una empresa de diseño web. Eran los pioneros de internet: programaban en código, diseñaban páginas para clientes corporativos y mantenían un perfil ultra tecnológico, todo mientras vivían bajo reglas de celibato estricto (incluso Applewhite y otros miembros varones se sometieron a castración quirúrgica voluntaria para eliminar sus impulsos sexuales).

El detonante de la tragedia llegó en 1997 con la aparición del cometa Hale-Bopp en el cielo nocturno. Applewhite convenció a sus seguidores de que detrás del brillante cometa venía oculta la tan esperada nave espacial que pasaría a recogerlos, y que había llegado el momento del «egreso». Grabaron videos de despedida súper tranquilos, casi corporativos, donde explicaban que estaban felices de irse.

A finales de marzo de 1997, la policía de San Diego recibió una denuncia anónima y entró a la mansión. Se encontraron con una escena impecable, silenciosa y escalofriante: 39 cadáveres recostados en sus camas. No hubo sangre ni violencia. Todos vistieron uniformes idénticos: camisas negras, pantalones de buzo negros, y zapatillas Nike modelo Decade impecables. Llevaban brazaletes que decían «Heaven’s Gate Away Team» (Equipo de salida), y cada uno tenía un billete de 5 dólares y tres monedas de 25 centavos en el bolsillo, un supuesto peaje intergaláctico. Consumieron compota de manzana mezclada con fenobarbital (un potente sedante) y vodka, y se pusieron bolsas de plástico en la cabeza para asegurar la asfixia, cubriendo finalmente la mitad superior de sus cuerpos con telas púrpuras en forma de rombo.