Judas Priest
Painkiller
1990
Una declaración de guerra sónica y uno de los regresos más brutales en la historia del metal. Tras experimentar con sintetizadores a finales de los 80, la banda reclutó al demoledor baterista Scott Travis y endureció su sonido al extremo, entregando una placa de speed metal técnico, rápido y devastador. Destaca por el ataque milimétrico de las guitarras y la interpretación vocal más extrema, aguda y agresiva en la carrera de Rob Halford, demostrando que los padres del género podían sonar más modernos y furiosos que las nuevas generaciones.
