The Number of the Beast
Este álbum representa el punto de inflexión más crucial en la historia de la banda y el nacimiento definitivo del heavy metal de estadios. Marcando el debut de Bruce Dickinson en las voces, el disco despojó a la agrupación de la crudeza callejera y semi-punk de sus dos primeros trabajos para inyectarle una grandilocuencia operística, una velocidad impecable y una complejidad melódica sin precedentes. A pesar de haber desatado una ola de controversia y protestas de grupos religiosos en la época debido a su arte de portada y su canción homónima —quienes acusaban erróneamente a la banda de satanismo—, el álbum se convirtió en un éxito comercial masivo y en el primer número uno del grupo en el Reino Unido. Su sonido definió las reglas del género para toda la década de los 80, combinando galopes de bajo implacables, solos de guitarra neoclásicos ultra precisos e himnos generacionales coreables que fusionaban la agresión con ganchos melódicos memorables.
