Alice in Chains es la fuerza más oscura, densa y pesada surgida del fenómeno de Seattle, posicionándose como el puente definitivo entre el Grunge y el Heavy Metal tradicional. Formada en 1987 por el virtuoso guitarrista y compositor Jerry Cantrell junto al legendario e icónico vocalista Layne Staley, la banda se distanció del sonido influenciado por el punk de sus contemporáneos locales para abrazar riffs demoledores con afinaciones caídas, herencia directa de Black Sabbath. La identidad sónica indiscutible del grupo se basó en el revolucionario e hipnótico juego de armonías vocales a dos voces entre Staley y Cantrell, creando texturas melancólicas, disonantes y lúgubres que se convirtieron en su marca registrada.
Líricamente, el cuarteto descendió a los rincones más profundos y crudos de la experiencia humana, convirtiendo su discografía en un desgarrador testimonio sobre el dolor físico, el trauma psicológico, el aislamiento, la depresión y la severa adicción a los opiáceos que consumía a la banda por dentro. Obras maestras como Dirt (1992) y el acústico Jar of Flies (1994) plasmaron estas temáticas con una honestidad brutal que resonó hondamente en la juventud de la época, logrando el éxito comercial masivo sin comprometer ni un ápice de su sombría visión artística. Lamentablemente, el deterioro físico de Staley debido a sus adicciones terminó por paralizar al grupo a finales de los 90, culminando en su trágico fallecimiento en 2002.
A pesar de la devastadora pérdida de su vocalista original, Jerry Cantrell, Sean Kinney y Mike Inez decidieron resucitar la maquinaria en 2006 con la incorporación de William DuVall, quien asumió la titánica tarea de sumarse a las voces y la guitarra rítmica. Lejos de convertirse en un acto de nostalgia, esta segunda etapa de la banda ha sido un triunfo creativo absoluto, entregando álbumes de estudio consistentemente aclamados que respetan el legado lúgubre del grupo mientras expanden su madurez musical. En la actualidad, Alice in Chains sigue girando por estadios y festivales de todo el mundo, manteniéndose como una institución venerada tanto por fanáticos del metal como del rock alternativo por su crudeza atemporal.